Sexo y Salud

Analistas, preocupados con el consumo de porno desde dispositivos móviles

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Un debate “caliente” se suscita en varias instancias (gubernamentales, empresariales y sociales) pues el uso de tecnología como tabletas y teléfonos móviles para acceder a sitios de pornografía ha aumentado y se convierte cada día en algo natural en escenarios públicos.

Recientemente, la revista Semana publicó un artículo en el que menciona el caso de dos mujeres que se vieron envueltas en situaciones “comprometedoras” cuando durante sus respectivos vuelos alguien sentado cerca a ellas no tuvo reparo en visualizar contenidos más que eróticos en sus dispositivos personales.

Pero no es solo en los vuelos, asegura la revista. En Estados Unidos hay reportes que aseguran haber detectado a personas consumiendo pornografía en bibliotecas y otros lugares públicos.

“En la (biblioteca) de San Francisco, California, las directivas optaron por colocar unas caperuzas plásticas sobre los monitores para que los cibernautas tuvieran más privacidad y se protegiera la de los demás. La medida se dio porque la gente que iba a este lugar no solo lo hacía para consultar información académica sino para ver fotos de hombres y mujeres desnudas en pleno acto sexual”, describe la publicación.

Igualmente, en una gran cantidad de oficinas se ha promovido la seguridad de la empresa con bloqueos y prohibiciones a sitios “XXX”, pero cuando el acceso a los sitios “calientes” se hace desde los dispositivos personales, las gerencias de recursos humanos y de tecnología quedan desprovistas de autoridad pues el consumo se hace desde un aparato privado.

Y aunque haya un vacío legal en el tema, como asegura un abogado consultado por Semana, “no se descarta que se pueda presentar un delito pues mirar porno en un avión, donde viajan niños, puede ser corrupción de menores”.

Aunque también están aquellas personas que no tienen preocupación alguna con que alguien a su lado en un avión u otro sitio público vea pornografía —pues consideran que es más complicado que un menor vea una película violenta, o que una mirada rápida pueda convertir una situación particular (como ir viendo una película dramática) en una escena de pleito por malinterpretar lo que la otra persona ve en su propio dispositivo y considerar que lo que visualiza es una escena pornográfica—, los analistas de tecnología consideran que en algún momento esto podría salirse de control.

El tema, que hasta ahora comienza a debatirse, podría incluir además un llamado de atención para la autoregulación de la gente que consume pornografía y un punto clave en la legislación de las diferentes tecnologías en la delgada línea que divide lo público y lo privado.

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Ubicada en Sexo y Salud · agosto 27, 2012 · Comments (0)